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miércoles, 30 de abril de 2014

PENSAMIENTO MAGICO . Mentes Libres ~ @DuvinaMOR

Mentes Libres es mi espacio, ¡mío! ¿Ok? y me expreso ¡como quiero! me decía yo ayer... Y después abrí el block de notas y arranque a escribir... Y cada cosa que escribí en un momento no tiene sentido, y ni a mi papá se lo voy a explicar, son cosas obvias que al final toman un giro inesperado, son cosas que salen de mi corazón, bueno supongo yo. Y que simplemente escribo ¡dándole vueltas y vueltas hasta hallar la razón! Estas son algunas formas de ser feliz y que no lo somos porque estabamos a punto de resover algo y nos dimos por vencido... :((
El mundo es un inmenso lugar


que se vuelve chiquito cuando por fin


encuentras lo que buscabas.





El que va y viene pertenece al momento


y un momento deja de serlo cuando


se le pide tiempo.





Cuando te hagan a un lado, da las gracias,


porque no todos tenemos la suerte de que


nos guíen hacia la dirección correcta.





Las lagrimas son parte de la vida,


pero la risa es la esencia de la vida.





Si quieres algo, búscalo; si quieres a alguien


encuentralo.





La certeza es cuando la razón y el sentimiento


se encuentran.





No seas lo que sueñas ser, se mucho mas.





El ridículo existe para los que creen


que son perfectos.





No esta ausente el que se va,


solo el que se olvida.





Cuando regresas a un lugar de donde escapaste,


puede ser que quieras escapar otra vez.





Sabes que has superado una situación,


cuando te ríes de ella.





Ver hacia adelante o ver hacia atrás no importa,


si sabes a donde vas.





Las personas no son lo que dicen,


son lo que hacen.





En los ojos puedes ver las intenciones


de una persona, y en sus manos puedes ver


que tan capaz es para llevarlas a cabo.





No significa perder cuando no consigues


lo que quieres, simplemente has logrado


conformarte.





No es suficiente tener talento, se necesita


convicción para lograr lo que quieres.





Todos hemos estado en el lugar equivocado


en algún momento de nuestras vidas,


pero unos permanecen tanto tiempo allí,


que ya no saben distinguir la diferencia.





Dejar ir es mejor que retener,


porque soltar es potenciar, y


apretar es limitar.





Los retos son para los que no aceptan la


mediocridad.





Si aun no sabes quien eres,


no preguntes, responde.





Reconocer que existe la razón en alguien


mas es saber.





Estuviste a punto de resolver el problema,


cuando te diste por vencido.

jueves, 3 de abril de 2014

PERO ES UN SANTO.

En homenaje a mi padre

La noche estaba marcada.
Mi hijo me llamó por teléfono.
  • ¿Papá?
  • Aló ¿Si?
  • Eh . . . ¿estas en la casa?
    Aunque no lo sabía en ese momento, ahora me doy cuenta que estaba preparado para lo que venía.
  • El abuelo murió
  • Ah, ¿murió?
  • Si, me llamó el tío Fausto
  • Se murió, se murió – me repetí de manera inconsciente.
  • ¿Estas tranquilo?
  • Eh . . . si . . . o sea . . . – la primera lágrima asomó
    Unas horas mas tarde estábamos en casa de nuestro Padre, sus hijos y algunos sobrinos, si mi padre había muerto, ya se habían adelantado las gestiones y lo teníamos allí, su cuerpo, allí en su casa, nuestra casa, la casa donde crecí.
    La noche se unió con la madrugada y entre conversaciones y recuerdos me fue venciendo el cansancio, eran las tres de la madrugada, entonces me quedé dormido, me quedé dormido viendo los santos en un improvisado altar que se había montado allí en casa, me quedé dormido viendo las imagenes de los santos.
    Pero ahora estaba allí, con su gran bata blanca y su larga barba, si, lo veía claramente, con aquel enorme llavero, ah si, era San Pedro, caminaba de un lado a otro y hablaba por teléfono.
    Un fuerte ronquido se empezó a escuchar.
  • ¿Ysaias Oliveros? - San Pedro se sentó en su enorme escritorio y buscó algo en su computadora – pero, esta alma es de hoy dame primero los que ya pasaron por el purgatorio. . . ok y colgó.
    Después de pocos minutos llegaron otros santos, traían varias carpetas en mano, uno de ellos se dirigió a San Pedro, mientras entregaba una de las carpetas.
    El fuerte ronquido se intensificó.
  • Este es el caso de Ysaias, no aparece con cupo en el purgatorio
  • ¿Lo buscaste bien? – preguntó extrañado San Pedro
  • Bueno, buscalo en la lista de Ciervos de Dios
  • No, nada, tampoco está.
  • ¡No puede ser!, buscalo en la lista de Venerables
  • Ya lo busqué, tampoco está
    San Pedro abrió los ojos con asombro y pronunció otra pregunta.
  • ¿Buscaste en la lista de Beatos?
    El ronquido se continuaba escuchando y era realmente muy molestoso, otro ruido surgió de algún otro lado era como un grito seguido por el ruido de algo que cae y se rompe, eso me despertó, pero aun San Pedro tuvo tiempo de preguntar.
  • Entonces ¿es un Santo?
    Me desperté sobresaltado y repetí gritando la pregunta de San Pedro
  • ¿Es un Santo?
    Mi hermana Oneyda me contestó
  • Si es un Santo – mientras recogía del piso los trozos de una estatuilla y agregó, contrale menos mal que despertaste porque no dejas dormir a nadie con esos ronquidos tuyos.
    Entonces sonreí, porque la verdad para mi, mi papá es Un Santo.
    Si el murió el pasado 16 de marzo.
    FIN


domingo, 16 de marzo de 2014

Un extraño asesinato


UN EXTRAÑO ASESINATO


Hoy en la mañana estuve paseando por la orilla de la playa, cuando de repente alguien se me acerca, era una persona bastante mayor y se veia ya muy perturbada por una senilidad poco mas que evidente. Seguramente con mas de ochenta años de edad y me dijo:

  • Yo maté al muerto – Sin saber a que se referia, quise preguntarle, pero sólo alcancé a balbucear algo inintelegible, porque el anciano volvió a decir:
  • Alla esta el muerto - Y me dejo tal como habia llegado.
Este encuentro fortuito ha hecho que me ponga a reflexionar respecto a como el paso de los años va haciendo mella en nuestras mentes todo se va borrando y solo van quedando esas cosas que en algun momento nos impactaron y que de alguna manera marcaron nuestra vida, este señor aun tenia en mente el caso de algún asesinato y esto, era evidente, aun lo perturbaba.

Luego por la tarde estuve conversando con un amigo de varios temas diferentes, entre ellos el caso de un hombre desaparecido alli mismo en el pueblo, este hecho habia sucedido hace muchos años atras, entonces recorde el encuentro en la playa con aquel anciano y le pregunte a mi amigo si sabia algo.
  • Debe ser el señor Perozo de vez en cuando sale a pasear por ahi y de repente se le acerca a la gente y le pregunta ese tipo de cosas ¿atraparon al asesino? ¿consiguieron al muerto?
  • Y a que se refiere
  • A este mismo caso que estamos hablando, dejame contarte.
Y se arranco mi amigo con un cuento larguisimo, pero a la vez muy interesante, yo aqui se los tratare de hacer lo mas breve posible.

Hubo una vez en este pueblo una familia formada por una pareja de esposos y sus dos hijos, Marta y Tiburcio, ella era la menor y el unos tres años mayor, el asunto es que Tiburcio se casó y dejo a sus padres y fue a vivir a su casa con su esposa, una mujer muy bonita llamada Perla de la cual se decia que todo el pueblo estaba enamorado de ella, pero, poco tiempo despues algo ocurrio, un dia Tiburcio salio de su casa y al regresar , no encontró a su esposa, la casa habia sido abierta y en la habitación de los esposos se encontró ropa regada en la cama y por el piso, pero lo mas desconcertante fue que se encontraron sobre la cama algunas prendas pertenecientes a la esposa de Tiburcio, manchadas de sangre, aqui en el pueblo no habia estación de policia, entonces vinieron unos policias de la ciudad y fueron los que se encargaron de averiguar el caso, uno de los policias es el señor Perozo, ese que tu conociste en la playa, el Sr. Perozo fue quien guió a los investigadores porque era quien conocia un poco mejor el pueblo, de hecho hace pocos dias se habia mudado aca.

Al dia siguiente apareció la señora Perla, lo primero que sorprendió a los policias es que no estaba herida y en sus declaraciones esto mas o menos fue lo que dijo:

Aproximadamente media hora despues que mi esposo salió, llegó a la casa Marta su hermana y me dijo que le etregara un dinero que Tiburcio tenia aqui en la casa, yo le dije que no sabia nada de dinero, de hecho mi esposo me dijo que saldria a pescar porque no teniamos dinero puesto que él tenia mas o menos un mes que no trabajaba, Marta se puso muy furiosa y me grito que ella sabia que teniamos el dinero escondido, entonces se me vino encima y quiso golpearme pero yo no me deje, ella luego me soltó y registró en varias gavetas y dentro del escaparate buscando el dinero que decia teniamos nosotros, pero no encontro nada. Dejó esa reguera de ropa que ustedes vieron y se marchó.



Los policias le preguntaron por las manchas de sangre pero ella dijo que no sabia nada con respecto a eso.
Yo iba a recoger la reguera de ropa, pero entonces llegó el Sr. Perozo quien venia muy agitado y me dijo que debia irme de la casa y casi que me sacó a empujones y me hizo entrar en un carro que manejaba otro policia, me llevaron a la ciudad y me dijeron que Tiburcio estaba metido en problemas, entonces alla en la ciudad los policias me arreglaron una semi celda, semi habitación alli pase la noche y entonces me trajeron a mi casa otra vez.
Los policias le preguntaron a Perla por su esposo y esta le repondió que el se habia ido a pescar que debia regresar mañana.

Luego interrogaron al Sr Perozo quien confirmó la historia de la Sra. Perla y añadió que cuando Perla se marchó, llegó Tiburcio quien venia con una herida en el brazo izquierdo y por eso las manchas de sangre en las ropas que estaban en la cama. El Sr. Perozo tambien dijo que Tiburcio traia en sus manos una bolsa de plastico en la cual pude ver bien empacados una gran cantidad de billetes.

  • Pero su esposa nos acaba de decir que Tiburcio se fue de pesca y que debe regresar mañana.
  • Pues Tiburcio mintió porque el vino para la casa como le estoy diciendo, les replico el Sr. Perozo, le pregunté de quien era ese dinero y se negó a decirme entonces se marchó, yo tambien me fui para mi casa.
Despues de este interrogatorio los policias preguntaron a los vecinos y confirmaron que Tiburcio no habia salido a pescar.
  • El vino a la rancheria – dijo uno de los vecinos - y estuvo conversando con nosotros es cierto, pero las lanchas salieron y el no se embarcó en ninguna luego de un rato se fue.
  • Entonces tenemos un desaparecido comentó uno de los policias
  • Vaya entonces nuestro compañero perozo dice la verdad.

Al dia siguiente declaró Marta, los policias se dieron cuenta de un nerviosismo que aunque intentaba, no podia ocultar.
Marta dijo que Tiburcio le debia un dinero y que ese dia habia escuchado a unos amigos de su hermano que decian que él tenia un dinero escondido, por eso vine a su casa a buscar mi plata entonces me encontre con su mujer y bueno discutimos pero mas nada.

  • ¿Tiburcio le dijo a usted a donde iria esa noche? – pregunto un policia
  • Yo no lo vi ese dia
  • ¿No sabia usted si estaba planeando irse de pesca o algo asi?
  • Hace algún tiempo que mi hermano dejo la pesca y la verdad no le habia escuchado que quisiera salir de pesca en estos dias.
    Por un tiempo los policias continuaron buscando pero no hallaban ningun rastro de Tiburcio, los dias pasaron y las cosas en el pueblo se fueron ajustando a la normalidad y ya todos lo daban por muerto, el tiempo siguio pasando y hasta el dia de hoy nadie consiguio jamas a Tiburcio concluyo mi amigo su largo cuento.
    Yo quise preguntarle algo, pero, en ese momento comenzamos a escuchar unos gritos que venian de alguna de las casas del pueblo, caminamos un poco para tratar de ver que ocurria, de repente, todo el lugar fue llenandose de gente.
    Al estar mas cerca de lo que ya era una multitud, pudimos entender, algunos de los gritos
  • Aqui esta el muerto, aqui esta el muerto
    Movidos por la curiosidad nos fuimos adentrando en la multitud.
  • Es en la casa del Sr. Perozo, grito otro vecino.
  • El Sr. Perozo esta muerto, pude entender entre tantos gritos.
  • Cuando pudimos llegar nos dimos cuenta de la escena dantesca
    El Sr. Perozo estaba efectivamente muerto, tendido al lado de un hueco con una pala en la mano y en el hueco a medio desenterrar, se podia ver una calavera y una osamenta.
  • Muy cerca del hueco casi dentro de este habia una bolsa negra de plastico, de donde salian billetes, eran billetes viejos que desde hace mucho tiempo estaban fuera de circulación.
    Y entonces recorde al Señor que vi en la mañana . . .

EPILOGO
Varios meses mas tarde volví donde mi amigo de la playa y como siempre estuvimos conversando un largo rato y por supuesto que le pregunté por el caso de aquel pescador llamado Tiburcio, al escuchar este nombre mi amigo reaccionó sobresaltado.
- Claro que recuerdo el caso, demasiado interesante para olvidarlo
- Pero, ¿como fue todo el asunto?, porque, yo me fui aquel día a casa sin entender nada
- Bueno, ¿que quieres saber?, pregúntame
- ¿Quien mato a Tiburcio?
- El Sr. Perozo el viejito que encontraste aquel día en la playa
- ¿Porque lo hizo?
- Ese día Tiburcio le había dicho a su mujer, Perla, que iría a pescar, pero eso era mentira, el no salió a pescar,  le dijo  eso a su esposa porque sospechaba que ella tenía un amante y quería  sorprenderlos, entonces en efecto,  cuando regresó a su casa consiguió a su esposa con el Sr. Perozo, ellos pelearon, Tiburcio  estaba  dispuesto a  matarlo,  el Sr.  Perozo sacó un gran cuchillo  y fue él quien le cortó el brazo izquierdo a Tiburcio,  le había cortado las venas, de manera que Tiburcio murió  a  los  pocos minutos.   El Sr. Perozo entonces mandó a Perla a que pasara la noche en la estación de policía de la ciudad y que no contara nada de esta pelea. Luego en la noche, cuando nadie lo veía, llevó al muerto a su casa y lo enterró en el solar, allí donde lo descubrieron ese día.
Yo interrumpí para preguntar
- El dinero, ¿Porque no tomó el dinero?
El Sr. Perozo no tomo la bolsa de dinero que tenía Tiburcio en su poder, porque poseer este dinero lo hubiera comprometido, pues ya varias personas sabían de este dinero que Tiburcio tenía. Ademas, tomar este dinero producto de aquel asesinato, eso le quemaría las manos y acentuaría la mortificación y el sentimiento de culpa.
Mi amigo hizo una pausa y yo volví a preguntar
- ¿por que, aquel día desenterró al muerto?
El Sr. Perozo, en verdad no había querido matar a Tiburcio el solo trataba de defenderse, pero la herida del brazo había sido demasiado, había roto la Vena Basílica en dos partes decía el informe forense. El Sr. Perozo pasó el resto de su vida mortificado por su conciencia, nunca pudo retomar su tranquilidad, de hecho el había comenzado a desenterrar a Tiburcio pocos días antes de morir, porque no estaba sintiéndose bien y no quería morir sin antes confesar que el había sido el asesino.

Vaya, ahora si lo veo todo claro, recuerdo claramente sus palabras aquel día:
 - Yo mate al muerto , allá esta el muerto.

FIN



sábado, 22 de febrero de 2014

PONTE LAS PILAS


PONTE LAS PILAS


La ciudad era muy grande para Juan que no dejaba de voltear hacia todos lados, el ruido de autos, camiones y autobuses lo aturdía, pero necesitaba llegar al banco, había recibido el mensaje de texto que le indicaba que ya tenia la quincena depositada en su cuenta personal, por lo que iba al cajero automático. Mentalmente estaba haciendo sus cálculos; debía pagar la pensión, los servicios básicos de su casa, la renta del teléfono y su novia le había pedido algo con respecto a unas baterías pero no podía recordar que era. Mantenía su cabeza ocupada en estos pensamientos cuando sintió que alguien lo tropezó desde atras, se dio vuelta y observó a un señor de edad avanzada caído en el piso detrás de él.
  • Disculpe señor – le dijo el anciano – que comenzaba a levantarse
  • ¿Qué le ha sucedido? - Juan se colocó de cuclillas para ayudar a levantarle
  • ¡Ahhh! ¿Esta un poco tomado no? - preguntó Juan al sentir un poco ese olor característico
  • Bueno ... no, ¿Cómo cree?... solo me tomé un traguito – contesto aquel anciano, quien se sentó en un banquito improvisado formado por dos cajas de refrescos vacias, hundió la cabeza entre las piernas y adoptó una posición de abatimiento y depresión que atrajo la curiosidad de Juan
  • ¿Que le pasa mi amigo? ¿Porque está...? - Pero Juan no pudo continuar porque el viejo soltó el llanto de manera desconsolada.
  • Es... - el viejo levantó los ojos arriba y a la derecha - ...mi hija va... a morir...
  • ¡Pero! ¿Porque? ¿Que tiene?
  • El viejo entre llanto comenzó a contarle
  • Ella está muy enferma, vivimos en Los Andes, yo vine a la ciudad porque... - el viejo buscó entre sus bolsillos - ...tenía que cobrar este boleto del juego de 5 y 6 con los seis caballos acertados y entonces de ese dinero comprarle sus medicinas.
  • ¡Vaya! ¿Con los seis caballos acertados? - el viejo desplegó el boleto, Juan lo vio y quiso alcanzarlo, pero el viejo se lo impidió guardándolo nuevamente en su bolsillo del pantalón.
  • ¿Y cuanto paga el boleto señor? Y ¿que pasa? ¿Porque no lo cobra y compra sus medicinas? - Juan estaba atrapado entre la curiosidad y la ternura que le inspiraba aquel pobre anciano que buscaba la salvación de su hija.
  • Ese es el problema – dijo el viejo – mientras se levantaba de su particular asiento y ahora se mostraba molesto – es que no puedo cobrarlo, porque debo esperar hasta mañana, eso es lo que me dijo el que atiende allí en la banca de las apuestas, yo no tengo donde pasar la noche y es que no puedo esperar, porque entonces mi hija ... morirá – al pronunciar esta palabra el desconsuelo y el llanto aparecieron nuevamente de súbito.
  • Pero, no puede ser, hay que buscar una solución – dijo Juan.
  • Si, hay que buscar una solución – repitió el desconsolado viejito, que ya había ganado toda la confianza de Juan.
  • ¿Donde esta la casa de apuestas? - preguntó Juan.
  • Es aquí mismo – dijo el viejito señalando hacia atrás y recuperando nuevamente la compostura.
  • Por favor entregueme ese boleto.
    El viejo lo pensó momentaneamente, sacó el boleto y se lo entregó a Juan.
    Juan lo miro mientras caminaba hacia el establecimiento de apuestas.
    Al llegar el viejito señaló con el dedo
  • Ahí esta, es él quien debe pagarnos
  • Pero él, sólo es el vigilante
  • No, es él quien debe pagarnos el boleto ganador
    Juan extendió el ticket a la persona señalada
  • Pero viejito, ya yo te explique que no puedo pagarte ahorita, debes esperar hasta mañana.
  • Pero por favor al menos digame ¿cuanto es la suma del premio? - preguntó Juan , mas por curiosidad que por cualquier otra cosa.
  • Ya le dije al señor que son quince mil seiscientos
    Juan levantó los ojos y en un santiamén hizo cálculos – vaya es casi cuatro veces mi quincena – pensó para sus adentros.
  • Si solo pudiera conseguir diez mil – dijo con voz calculadamente alta el viejito, quien ahora tenía otra crisis de llanto.
    En la mente de Juan se formó una idea.
    El viejito leyó la expresión en la cara de Juan y dejó escapar
  • Si usted pudiera prestarme diez mil
  • No tengo esa cantidad – dijo Juan.
  • Bueno ehh... - pensaba rápidamente el viejito – quedese con el boleto y cobrelo usted mañana y deme lo que pueda , no puedo esperar mas, ya se hace de noche y debo viajar.
    Juan, hizo un gesto como pensándolo un poco, pero la verdad ya estaba decidido
  • Esta bien, le daré un mil
  • ¡Señor! - le reclamó el viejito – le estoy regalando quince mil seiscientos
    Juan se sintió culpable, estaba haciendo leña del árbol caído
  • Esta bien, pero solo podre darle 2 mil
  • Esta bien
    Ya con el negocio cuadrado o mas bien redondo – pensó Juan – fueron al cajero automático, sacó 4 mil, le entregó 2 mil al viejito y se llevó 2 mil a casa.
    El viejito tomó el dinero y salió corriendo como alma que lleva el diablo.
  • Vaya pobre viejito, como se ve que necesitaba el dinero – pensó Juan y tuvo nuevamente ese sentimiento de culpa – pero bueno, dicen que todos los días sale un tonto a la calle...

    Juan estuvo soñando toda la noche con los quince mil seiscientos que cobraría al día siguiente, de manera que a penas pudo dormir. Se levantó mas temprano que nunca y fue a la casa de apuestas en el centro de la ciudad, al llegar tuvo que esperar porque estaba cerrado.
    Después de mas de dos horas de espera, llegó una muy linda señorita y abrió el establecimiento, Juan entró enseguida y ensayó su mejor sonrisa.
  • ¡Buenos días! - la señorita lo miró extrañada
  • Buenos días señor, ¿que desea?
  • Pues he sido tocado por la fortuna, vengo a cobrar este boleto – Juan extendió el boleto, la señorita lo tomó
  • ¿Que es esto? - pregunto frunciendo el entrecejo
  • Un boleto premiado, con los seis caballos ganadores – continuó Juan con su tono de orgulloso ganador
  • ¿Que caballos ganadores?
  • ¡Del 5 y 6!, mi boleto tiene los seis ganadores
  • ¿¡Pero!? No vendemos boletos del 5 y 6, debe ser allá en el centro hípico -la señorita señaló hacia otra esquina un poco lejana en la calle - es allí donde reciben las apuestas de los caballos, aquí no.
  • ¿Pero? Es aquí, el viejito me dijo que es aquí, de hecho, el ticket lo revisó el señor que atendía aquí ayer y me dijo que si, que es el ticket premiado y que tengo quince mil seiscientos, ese es el premio.
  • Le repito, aquí no tomamos apuestas para el 5 y 6 nacional – la señorita le entregó el ticket nuevamente a Juan y le dio la espalda, Juan quedó anonadado, no entendía lo que sucedía.
    De repente la señorita recordó algo y volteó con los ojos muy abiertos
  • Un momento, venga acá señor
  • ¿Ah? - Juan aun tenía el ticket con su mano extendida
  • ¿Como es el viejito que le entregó el boleto del 5 y 6?
  • Un señor de este tamaño – Juan colocó su mano hasta los hombros – bastante arrugado y...
  • ¿Oloroso a aguardiente?
  • Si, ¿como lo sabe? - Ya Juan lo había olvidado
  • y ... ¿quien revisó el ticket? ¿fue el vigilante?
  • Si – dijo Juan, ya desconsolado
  • ¿Pero señor...? - dijo la señorita, y frente a Juan, tomó su teléfono e hizo una llamada
  • Alex... si soy yo... el viejito borracho, está suelto otra vez . . . si con el cuento del boleto premiado, si con el vigilante, te lo dije que era un malandro . . .- y caminó hacia dentro de la oficina.
    Juan quedó con la boca abierta y el boleto en la mano
    Entonces, de repente, recordó claramente lo que su novia le había pedido
         “Ponte las pilas pendejo”

martes, 24 de diciembre de 2013

EVIDENCIAS . EL HOMBRE LUCIO

EVIDENCIAS 
Alberto después de pensarlo un poco decidió llamar a su casa
  • Aló – Contestó Patricia, su esposa
  • Ah, mi amor ¿eres tu?
  • Si, yo ¿que? ¿Sucede algo?
  • No nada es solo que . . . pues eh ... no podré volver a casa hoy
  • Vaya . . .
  • Si, es que al salir del trabajo, tengo que ir con Guzman . . . tu sabes, es un cliente de la empresa que te dije la semana pasada y el jefe quiere que lo atienda yo y bueno seguramente va a querer ver todo el terreno y tu sabes que eso es al otro lado de la ciudad . . .
  • Mmmmm, claro, traele algo a Beto, mira que ya viene la Navidad y no le hemos comprado nada
  • Si claro seguro le compro algo, chao
  • Hasta luego – y colgaron el telefono
    Sebastian quedó mirando por un momento a Alberto y luego explotó con su risa de triunfo.
  • ¿Está listo? , te lo dije Alberto no falla – y chocaron las palmas de las manos celebrando su peripecia.
  • Ahora salimos, buscamos las chicas y a la rumba

      Y se fueron a la rumba Alberto y Sebastian, las chicas eran la secretaria de Sebastian y una amiga de ésta que los hombres aun no conocían, las buscaron en una cafetería y luego cenaron algo muy ligero, después tomaron algunas cervezas y finalmente las parejas pasaron la noche en un muy modesto hotel.

Al dia siguiente en el trabajo todo fue de lo mas normal, en la tarde Alberto hizo todo para salir lo mas temprano posible, fue a una tienda muy cerca de su trabajo y compró un juguete para Beto y se fue a su casa.

Pero algo extraño habia sucedido, en casa no habia nadie, Alberto tuvo que abrir con su llave, al entrar enseguida se dió cuenta que habian objetos fuera de lugar. El reloj de pared estaba en la mesa, aun seguía marcando la hora exacta, Alberto verificó la hora con su teléfono celular, le habían quitado el cojín a uno de los muebles, también en la cocina estaban removidos algunos de los utensilios como si hubieran estado preparando comida y olvidaron recoger y acomodar las cosas usadas.

Al entrar en la habitación aumentó la preocupación, la cama estaba muy desarreglada y había ropa sobre ella, Alberto se asomó por una de las ventanas para ver hacia el patio y pudo darse cuenta que la puerta hacia la calle, que siempre permanecía cerrada, estaba abierta.

  • Dios mio ¿que ha pasado?
Alberto salió de la habitación, sacó el telefono celular y se disponía llamar a su esposa cuando una pequeña prenda de ropa en el piso llamó poderosamente su atención, era . . . pero fue interrumpido por un golpe seco en la nuca, Alberto sintió que la habitación giró bruscamente y cayó al suelo, no se desmayó pero eso bastó para que el Policía pudiera esposarlo rápidamente.
  • ¿Que sucede agente? Preguntó Alberto casi inconsciente
    El policía no contestó, otro par de policias entraron y sujetaron a Alberto, en ese momento se escucho la voz de una mujer desde la calle
  • Es el Hombre Lucio, es el hombre Lucio
    Enseguida se escuchó la voz de otra mujer, era Patricia, que venia corriendo con un bebe en brazos
  • El es mi esposo – le dijo Patricia al policía
  • Pero me dijeron que el hombre habia entrado en su casa
  • Si pero ya se fue, él es mi esposo Alberto
    El policía estaba confundido
  • Sueltelo por favor él es mi esposo Alberto – repitió Patricia
    El policía le quitó las esposas a Alberto y mirando a Patricia le dijo
  • Ahora expliqueme
    Patricia, se disponia a hablar, pero fue interrumpida por la voz de la mujer de la calle
  • Es el Hombre Lucio – esta mujer entró a la casa, patricia se dirijió a ella
  • No Anita, no es el Hombre Lucio, es mi esposo Alberto – dijo Patricia
  • Ahora explíquenme -insistió el policía
    Patricia por fin comenzó a contar:
    Estabamos solos . . . o sea. . . yo estaba sola con el bebe y me llamó mi vecina Anita, diciendome que vió entrar un hombre a la casa, yo le dije que no habia nadie, pero ella insistió en que vió entrar alguien, entonces me asusté un poco, me salí de la casa y fui donde Anita, alli ella empezó a contarme de un Hombre Lucio que lo han visto por aqui cerca y creo que ha molestado a algunas mujeres, por eso entonces llamé a la policía y cuando llegaron consiguieron a Alberto. Eso es todo. Pero ya vimos que no hay nadie, disculpeme señor agente por haberle molestado
  • Mmmm- estaba pensativo el policía y volteó a ver a Anita
  • y ese Hombre Lucio, ¿usted lo ha visto?
  • No lo he visto – contestó Anita
    El policía se levantó de su asiento y antes de salir le hizo señas a Alberto para que lo siguiera y ya estando afuera le dijo mirandole a los ojos
  • ¿Hombre Lucio?. Resuelva su problema señor.
  • ¿Que quiere decir?
  • ¿No sabe el cuento del Hombre Lucio?
  • No lo se
  • No existe el Hombre Lucio, averigüe y tenga cuidado con lo que hace. y. . . ¿los cazoncillos que están en el piso? ¿Son suyos?
  • ¿Ah? ¿ CALZONCILLOS?


EPILOGO
    Meses mas tarde, ya divorciado, Alberto se disponía asistir a otra de sus aventuras, aunque era muy riesgoso, tenia que ir porque ella era “una ricura”
    Lo llamaron por telefono
  • Ya mi esposo salió – le informó la voz femenina – y no viene hasta mañana en la tarde
  • Ya en casa de su amante, todo marchaba sobre ruedas, pero de repente, se escucharon los frenos de un carro frente a la casa, los amantes se levantaron violentamente
  • Rapido por la ventana – grito ella - Alberto se colocó el pantalón sin interiores y como pudo saltó y como la iguana “cayendo y corriendo” mientras que desde la ventana ella gritaba con voz de princesita:
  • Auxilio es el Hombre Lucio es el Hombre Lucio 


FIN

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Que comprar? La Máxima prueba.

¿Que comprar? La maxima prueba


Para los nuevos lectores de la serie ¿Que comprar? Les informo que no se trata de alguna promoción que hago para que compren algo, ni nada parecido, no se trata de eso, se trata de un personaje que en variadas ocasiones es asaltado por las dudas y por supuesto que una de las mas frecuentes dudas es al momento de comprar algo.

En esta ocación el Señor protagonista ha cobrado los aguinaldos y como todos los años se enfrenta a la difícil decisión ¿Que comprar?. Este año, para los que vivimos en Venezuela hay un elemento que se ha sumado para dificultar aun mas la gran decisión de nuestro muy querido amigo de ¿Que comprar? Veamos . . . 

El presidente lo ha dicho, hay que salir a comprar, los precios estan siendo revisados, hay que comprar, las tiendas explotan de gente, la guardia nacional mantiene el control de las colas, ¡bajaron 70%! , está gritando la gente en la calle, ¡Dios mio!, han bajado el 70% !, hay que salir ya a comprar.

Con todo esto en la mente he salido a la calle y en efecto la gente esta muy contenta con la revisón de precios, sí, se estan haciendo colas en las tiendas, he estado viendo los precios y es cierto, todo, en todas partes, esta por debajo del 70%, . . . entonces llego a una tienda, estoy muy emocionado, las manos me tiemblan, sí debo comprar un pantalón, saludo a la chica que me atiende con mucho cariño y le digo mi talla y le señalo el modelo que vi en la vidriera, rápidamente ella viene con el pantalón y también me trae una camisa, me explica que esta camisa hace juego con mi pantalón esto me pone un poco mas nervioso y la verdad no puedo disimular mi nerviosismo las manos me sudan y me tiembla todo el cuerpo, ella me muestra el precio con el nuevo ajuste y no lo puedo creer, puedo comprar hasta tres pantalones, le digo a la chica, casi por señas, porque no puedo hablar del nerviosismo que quiero llevar tres pantalones, ella busca los pantalones y trae las tres camisas que le hacen juego, me dice que puedo probármelo, pero yo le digo tartamudeando que no tengo tiempo, ella se da cuenta de mi nerviosismo y me pregunta :
  • ¿Se siente mal señor?
  • He est. . Yo perdón . . . - trato de responder, pero no aguanto mas, debo salir de la tienda es mucho para mi, en ese momento Duvina entra a la habitación
  • ¿¡Papa!? . . . ¿que te pasa? ¿estas hablando sólo?
  • ¡ aaaaaahhhhhhggggggg ! - Pegué un grito, entre asustado, sorprendido y a la vez aliviado, me senté en la cama y ya mas tranquilo le contesté a Duvina.
  • Estoy practicando para salir a enfrentar La máxima prueba.
  • ¡NO PUEDE SER!.

FIN

domingo, 13 de octubre de 2013

EL AMOR Y EL INTERÉS FUERON AL CAMPO UN DÍA.

El amor y el interés fueron al campo un día . . .

La señora Rigoberta Selina se había comenzado a sentir muy mal, se sentó en la cama y llamó a Fidelia
  • Mande señora
  • Estoy mareada otra vez, tráeme la pastillita para controlar la tensión
    Fidelia era una muchacha muy bonita que trabajaba como servicio de la señora Rigoberta, había llegado a aquella casa solicitando trabajo, según un plan que tenía con su novio del cual estaba muy enamorada.
  • Tome – le entregó la pastilla con una mano y con la otra un vasito de agua – la señora se tomó la pastilla arrugando un poco la cara.
  • Vaya, tengo ese mal sabor en la boca, todo lo que tomo me sabe a diablo.
    La señora Rigoberta tenia un poco mas de 80 años y padecía desde hace mas de 30 de hipertensión arterial, para lo cual tomaba aquella píldora.
    Fidelia, tomó el cepillo que estaba cerca de la cómoda y comenzó a cepillarle los cabellos a su patrona, la señora Rigoberta cerró los ojos y trato de relajarse, poco después Fidelia soltó el cepillo y continuó acariciándole el cabello con las manos, eso hizo sentir mejor a la señora Rigoberta quien poco a poco se fue recostando en la cama, la presencia de Fidelia había sido una bendición para Rigoberta quien se entregaba en las manos de Fidelia con absoluta confianza
  • ¿Tiene sueño?- pregunto fidelia
  • No, solo que. . . tengo ese mareo y no puedo mantenerme sentada- dijo en tono muy bajo la señora.
    Fidelia no quiso molestarla mas y salió de la habitación, en ese momento entraba en la casa la Doctora Esfini, quien preguntó por su paciente con voz grave, seria y desagradable.
  • ¿La señora Rigoberta?
  • Está en su habitación - contestó Fidelia – no se siente bien.
  • ¿Le diste la pastilla?
  • Si, se la acabo de dar.
    La doctora no le caía bien a Fidelia y el sentimiento era reciproco pero ambas simulaban muy bien la inquietud que se producían.
    La doctora pasó a la habitación de su paciente y otro visitante llegó en ese momento, era el novio de Fidelia un señor ya entrado en años, quien lucía siempre muy bien vestido y transmitía un aire de “don de gente” que infundía respeto, Sebastian era su nombre, se sentó en un mueble tipo sofá y Fidelia se sentó a su lado, se dieron un beso de bienvenida y comenzaron a conversar casi a cuchichear pues solo ellos podían  escucharse, mientras conversaban los ojos de Fidelia brillaban vivamente, era evidente que estaba muy enamorada y admiraba mucho a aquel hombre; El por su parte había llegado a aquella casa para plantearle un negocio a la señora Rigoberta, su interés se centraba en alquilar un local para instalar una Farmacia.
    Después de unos minutos en la habitación la Doctora salió extrañamente tiesa como en schock, los ojos le salían de sus órbitas.
    Fidelia se levantó de su asiento - ¿Que ha pasado?
    La Doctora estaba a punto de desmayarse, Fidelia se dio cuenta y la ayudó a sentarse.
  • ¿Que ha pasado? Pregunto Fidelia Nuevamente
  • Ha muerto - contesto la Doctora sin salir de su sorpresa.
  • Dios mio
  • Avísenle a Don Tony - dejó escapar la doctora.
    Los días siguientes a la muerte de la señora Rigoberta pasaron rápidamente y sin nada especial que contar según el objeto de esta historia, el velatorio se efectuó sin contratiempos, la casa donde vivía la señora fallecida había quedado sola y permanecía cerrada.

Un mes después algo extraño sucedió, Tony, el único hijo de la Señora Rigoberta vino hasta la casa de su madre, había recibido una llamada por teléfono de un señor que se identificó como el comprador de la casa y le pedía que le entregara las llaves, Tony acudió a la cita, pero estaba confundido, puesto que el no había colocado aun ningún aviso de venta.

La confusión se tornó en espanto cuando conversó con el referido comprador, pues la casa ya había sido vendida, ese mismo dia acudieron al registro fiscal y el comprador le mostró toda la documentación:
La casa había sido vendida por Fidelia Celestina de la viv Aranza, quien según se señalaba en los registros, había obtenido la casa por venta directa de la Señora Rigoberta Selina.

Tony estuvo averiguando por varios días  al cabo de los cuales supo que:

Fidelia se había ganado toda la confianza de la señora Rigoberta y esta por agradecimiento le había vendido la casa por un precio que solo calificaba de simbólico.
El novio de Fidelia estuvo trabajando el mismo en la farmacia, hasta el día de la muerte de la señora Rigoberta, la farmacia ya había sido mudada y solo habían quedado un montón de cajitas de medicinas vacías.

A petición de Tony la doctora Esfini, llevó las pastillas a un laboratorio, donde le informaron que eran de azúcar  unas pastillas que son usadas para Hipocondríacos.
Todo estaba demasiado claro, pero por supuesto que ya era muy tarde para actuar, ademas los documentos eran todos absolutamente legales.

En ese mismo instante en una ciudad muy lejana una pareja celebraba su boda con una pomposidad inusual.
Fidelia lucía como siempre muy enamorada y su esposo la abrazaba para hacerla sentir feliz, para que de esa forma no sospechara el plan que ya estaba poniendo en practica.


FIN